Coronavirus (COVID-19): Una Perspectiva Profética

By Brian Congdon

En diciembre de 2019, se informó a la Organización Mundial de la Salud acerca de una nueva cepa de virus originada en Wuhan, China; los científicos la llamaron el Síndrome Respiratorio Agudo Severo Coronavirus 2 (SARS-CoV-2), también conocido como COVID-19, o el "nuevo coronavirus". Cabe la posibilidad de que el virus se haya transmitido a los humanos por contacto con los murciélagos, dada su similitud con la familia de coronavirus de éstos. Desde el descubrimiento del virus en China, nunca se dispuso de ninguna vacuna, lo que resultó en una propagación incontrolada del virus hacia las naciones de todos los continentes.

El coronavirus se ha convertido en la pandemia global que tomó al mundo por sorpresa. Si bien produce un número exponencial de infecciones no muy diferentes a las plagas de tiempos pasados, este enigmático virus pasó inadvertido y no se pudo percibir hasta que fue demasiado tarde. A pesar de vivir en la era de la medicina avanzada y del conocimiento científico, la cura sigue siendo algo difícil de lograr. Pese a las muchas sofisticaciones del hombre, no se ha logrado detener a un enemigo de esta magnitud. Verdaderamente, parece que todos están en riesgo ahora hasta que se descubra una cura o vacuna; incluso aquellos sin problemas relacionados con la salud, se enfrentan a graves pérdidas económicas a medida que el reloj sigue avanzando. ¿Cómo debería un cristiano interpretar dichos eventos? Para revelar las respuestas, por necesidad desempolvamos nuestras biblias y miramos la verdad eterna de las Escrituras.

Comenzando con Juan 3:16, éste establece claramente que Dios desea que todos reciban la vida eterna a través de Su Hijo.

Podemos estar seguros de que esta epidemia no tiene su origen en Dios (en la era de la gracia), porque el castigo no es consistente con Su carácter. Dios no se complace en la muerte. Él nunca ha estado en contra de nosotros, ni de aquellos que aún no lo conocen (Él es justo). ¿Cómo podemos estar seguros? Para empezar, el Salmo 145:8 nos dice: "El SEÑOR es amable y compasivo, lento para la ira y grande en amor". ¿Observa el énfasis en "lento para la ira?" Un Dios amable y compasivo cuyo Hijo pagó el precio máximo para expiar todo pecado, no tiene necesidad de satisfacer Su ira ahora. Las consecuencias del pecado hablan por sí mismas. Dios no necesita agregar un castigo adicional sobre el pecado; esto está tan claro como el agua en Hebreos 10: el sacrificio perfecto de Cristo ya satisfizo el requisito santo. Aún así, algunos dirán…

  • ¡Pero Dios está juzgando a las personas por su desobediencia!
  • ¡Dios está decepcionado de sus hijos rebeldes!
  • ¡Dios está castigando la maldad de la gente!

Aunque un Dios santo y amoroso detesta el pecado, el concepto de juicio debe definirse primero teniendo en cuenta todos Sus atributos. Si aislamos un atributo del resto y tratamos de hacer que la Palabra diga lo que queremos, sobrevendrá eiségesis y aplicaciones erróneas. Es demasiado fácil regresar a una especie de “teología no sistemática", así que no vayamos por ese camino. El juicio podría verse como una completa sequía de opciones, al agotar todas las oportunidades de virar en la dirección correcta e ignorando los signos y advertencias de consecuencias inminentes. Es análogo a una serie de letreros claramente mostrados que advierten de un acantilado más adelante; ahora imagine a un individuo que ignora todas las advertencias y ciegamente, decide contra toda sensibilidad presionar el acelerador a 150 km/hr en una zona de 25 km/hr. ¿Podría algo evitar el repentino cambio de ruta y el estrellarse abajo en las rocas? Si no nos detenemos el tiempo suficiente para escuchar su guía llena de gracia, no podemos culparlo por eso. La buena noticia es que Él quiere prepararnos y lo hace incluso a pesar de nuestra sordera y/o ceguera. De hecho, ha estado tratando de llamar nuestra atención todo el tiempo. Él es grande en amor, Él es paciente con nosotros y Él nos da poder con Su gracia.

El favor de Dios y la bondad eterna hacia Sus hijos, son como un grifo abierto de gracia interrumpida sólo por nuestra voluntad humana si no queremos aceptarla. Entonces, ¿se ha preguntado (filosóficamente) qué está haciendo Él en medio de una pandemia? Las respuestas comienzan a aparecer tras un estudio más profundo de las Escrituras, a las cuales se yuxtaponen actitudes humanistas comúnmente confundidas con normas aceptables. El profeta Isaías, cuyo nombre significa "Yahveh es salvación", (Isaías: hebreo YESHAYAH) dijo esto:

¿Quién predijo esto hace tiempo,
quién lo declaró desde tiempos antiguos?
¿Acaso no lo hice yo, el Señor?
Fuera de mí no hay otro Dios;
Dios justo y Salvador,
no hay ningún otro fuera de mí.
»Vuelvan a mí y sean salvos,
todos los confines de la tierra,
porque yo soy Dios, y no hay ningún otro.
He jurado por mí mismo,
con integridad he pronunciado
una palabra irrevocable:
Ante mí se doblará toda rodilla,
y por mí jurará toda lengua.
Ellos dirán de mí: “Solo en el Señor
están la justicia y el poder”».
(Isaías 45:21-24, énfasis mío)

Las palabras terminantes de Isaías predijeron la venida de un Salvador con una declaración decisiva, como un grito desde los tejados que no puede pasarse por alto. ¡Cristo, el Rey Salvador, viene por Su Novia! Normalmente, ésta es una noticia maravillosa, al igual que abrir una invitación de bodas entregada personalmente que deleita los sentidos. Solo hay un detalle muy importante generalmente pasado por alto en el antiguo comunicado de prensa: la Novia debe estar lista para Su llegada. La Novia, que es la Iglesia global de creyentes fieles y auténticamente comprometidos, necesita someterse a un agotador proceso preparatorio. La Iglesia tiene instrucciones de ser santa e irreprensible para la boda (Efesios 5:27). Como Isaías profetizó, un día todos darán testimonio de esta ceremonia celestial y sobrenatural. En cuanto al momento, las perspectivas escatológicas en masa se asemejan a los modelos de proyección de huracanes. Aún así, el imperativo de prepararse completamente para los propósitos de nuestro Señor y Su inminente llegada sigue siendo el mismo.

¿Cómo se prepara la Novia? Todos y cada uno de los creyentes fueron llamados a embarcarse en el viaje de conformidad con Cristo una vez siendo salvos. El problema es que muchos cristianos han ignorado la invitación a crecer hasta un nivel de madurez funcional y productivo. La desafortunada idea equívoca es que somos entrenados a lo largo de la vida con el único propósito de la realización personal de nuestras propias ambiciones. El propósito trascendente no es que la Iglesia exista exclusivamente como un marco para que "yo" reciba bendición personal, al menos para los adultos plenamente desarrollados. Todos estamos llamados a vivir para algo mucho más grande que nosotros.

Las normas socialmente aceptadas bloquean el verdadero desarrollo espiritual y tienen un extraño parecido con la voluntad satánica para los creyentes de retrasar y detener todo progreso. Como un niño malcriado que exige ser el centro de atención, nada positivo sucederá hasta que se le diga "no", se le dé la responsabilidad y se le haga consciente de sus acciones. Los desagradables rasgos narcisistas son en algún momento el patrón de cada persona según un espectro de severidad en la escala de la inteligencia emocional, y los patrones internos que no contienen valor eterno simplemente deben morir (2 Cor 4:11) antes de que los cristianos sean útiles en el Reino de Dios. El objetivo de estas palabras no es sacudir ni ofender a nadie, sino exaltar las definiciones de Dios para la verdadera vida. ¡La corrección es prueba del amor de Dios! “Porque el SEÑOR corrige a los que ama, así como un padre corrige a un hijo en quien se deleita” (Pr 3:12, énfasis mío) (Tener siempre en cuenta Rom 15:4). Dejemos de elegir las porciones de las Escrituras subjetivamente determinadas como "adecuadas" a nuestra preferencia humana.

 ¡Nos inclinamos y sometemos a la Palabra por elección porque es el estándar para toda la vida!

La Biblia exhorta a los creyentes a "ocuparse de su salvación con temor y temblor" (Filipenses 2:12); la implicación aquí es un proceso transformador de trabajo, crecimiento, deferencia, reverencia y trayectoria. Pero, ¿cuál es el objetivo de ese arduo trabajo? El objetivo es producir fruto espiritual a través de la obediencia sincera (Juan 14:15), proceso por el cual el creyente verá una metamorfosis. Al final, categórica y sustancialmente distinto, ya no necesitará de la vieja crisálida. Es similar a cambiar una bombilla vieja y quemada con una luz incandescente brillante para que todos la vean. ¡Cristo en mí es esa luz brillante! El trabajo genuinamente duro y sacrificado produce perseverancia y finalmente, una recompensa hermosa. En la segunda carta de Pedro, se enumeran las cualidades cristianas que todos deberían desarrollar: fe, virtud, conocimiento, autocontrol, perseverancia, piedad, bondad fraternal y amor.

El propósito final se manifestará corporativamente en la formación de una Iglesia funcional, sobrenaturalmente poderosa que se vea, hable, actúe y suene como Cristo, lo cual es Su diseño. Hasta llegar a cada individuo en el Cuerpo, esto ocurre a través del entrenamiento y la tutoría, enfrentando obedientemente los desafíos y superándolos. Algunas veces, este proceso de transformación se torna difícil, pero todo es parte de una preparación genuina a nivel del corazón. Honestamente, ¿quién no querría ser conocido por los siguientes rasgos en abundancia? Ya que son demasiado importantes para ser ignorados, aquí se enumeran nuevamente:

  • Fe
  • Virtud
  • Conocimiento
  • Auto control
  • Perseverancia
  • Devoción
  • Amabilidad fraternal
  • Amor

"Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte". (Apocalipsis 12:11, énfasis mío). La idea integral es la preparación para ejecutar la voluntad divina en la tierra y después de eso en la eternidad. Solo los cristianos equipados y fructíferos pueden aplastar la cabeza de la serpiente y construir cosas de valor duradero para el Reino. El tiempo para prepararse no ha pasado; ese momento es ahora. En Joel 3: 9-12, los versos vociferan al oyente instando a la acción inmediata:

Proclamen esto entre las naciones:
¡Prepárense para la guerra!
¡Alístense, soldados!
¡Avancen para el combate todos los hombres de guerra!
Forjen espadas con los azadones
y hagan lanzas con las hoces.
Que diga el cobarde:
«¡Soy valiente!»
Dense prisa, todas las naciones,
reúnanse en ese lugar.
¡Llama, Señor, a tus guerreros!
Despiértense y suban  las naciones

Debemos enfatizar lo siguiente de los versos anteriores:

  • "Alístense, soldados"
  • "Prepárense para la guerra"
  • "Todas las naciones"

Esta epidemia de coronavirus ha forzado la evaluación sistémica, aplicable a todos los niveles de la vida humana, desde el nivel macro hasta la nanopartícula más pequeña de la existencia. ¡Ninguna nación o individuo está exento! La plaga revela quién está realmente preparado, quién no lo está y quién está listo para liderar en tiempos de guerra. "¡Llama, Señor, a tus guerreros!" Sin lugar a dudas, es una llamada de atención mundial a los propósitos de Dios en la tierra hacia el final.

El juicio comienza con la casa de Dios

El apóstol Pedro afirmó audazmente: “Ha llegado el momento de que el juicio comience en la casa de Dios; y si comienza con nosotros primero, ¿cuál será el final de aquellos que no obedecen el evangelio de Dios? (1 Pedro 4:17). Ahora, el recordatorio está sobre nosotros de que Cristo viene, ya está juzgando a la Iglesia y pronto juzgará a las naciones y al mundo en general. Grandes eventos de importancia eterna están en el horizonte cercano, culminando en un Día Final donde nuestras vidas serán evaluadas por todo lo que hemos hecho para promover los propósitos de Dios durante nuestro tiempo en la tierra. Como se señala en el artículo Cuando Cristo venga por la Iglesia:

La verdad central del tribunal de Cristo se declara en 2 Corintios 5:10, “Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que le corresponda, según lo bueno o malo que haya hecho mientras vivió en el cuerpo.” Como deja claro este texto, este es un juicio sólo para cristianos, ya que el tema de la salvación ya estaba resuelto…

Este juicio no tiene que ver con los pecados cristianos, ya que las palabras “bueno o malo” son palabras relacionadas con el valor, no con la moral. La pregunta es si un cristiano incorporó en su vida cosas de valor eterno a la vista de Dios.
(Bible.org, énfasis mío)

Dios no ha terminado con nosotros. La pandemia de coronavirus es apenas el comienzo. Incluso detener el mundo no puede retrasar los planes divinos que se están revelando ante nuestros ojos; no ha detenido Sus objetivos eternos, ni ha puesto Sus propósitos en pausa. Él no envió esta plaga, más bien, a medida que el Cielo se acerca a la tierra, los motivos del hombre son invariablemente purificados y los corazones depurados. ¡El Rey ya viene! Esta pandemia está dando paso a una cadena de eventos imparables antes de su inminente regreso. Su tarea actual consiste en una exposición ineludible, de naturaleza totalmente redentora. Revelando la auténtica realidad de todas las cosas, encontramos una verdad detrás de cada máscara de falsedad. Es su voluntad en este momento, a través de estos eventos actuales, desenmascarar las falsedades que antes estaban ocultas. Muchos confesarán no haber visto nunca tal actividad (divina), mucho menos en una escala tan masiva, al menos durante nuestras vidas.

Su método incluye exponer la arrogancia de todos aquellos que piensan que no Lo necesitan. También está trayendo a la superficie el orgullo de aquellos que confían en mentes no reformadas y un conocimiento carnal, lleno de soberbia por encima de Dios. Aquellos que han construido sus vidas sobre bases falsas (1 Cor. 3: 12-15), creyentes y no cristianos por igual, tropezarán y lucharán, incapaces de vivir sin ser desafiados como antes. Los ministros cristianos cuyo mensaje y vida no reflejan a Cristo en el centro, incluso aquellos con seguidores masivos, lucharán por encontrar palabras de sabiduría y precisión en la crisis, y serán alentados a restablecer y redefinir la vida tal como la conocen. Las pérdidas profundas continuarán, tal como las hemos observado durante toda esta crisis, hasta que la curva se allane; sin embargo, una Iglesia deslumbrantemente reluciente está surgiendo para tomar su lugar legítimo de gobierno y liderazgo en los eventos mundiales. A través de un derrame de inconfundible poder y santidad, las vidas se redefinirán radicalmente para que coincidan con el diseño destinado por Cristo.

Mira, la oscuridad cubre la tierra y las densas tinieblas envuelven a las naciones, pero el SEÑOR brillará sobre ti y sobre ti resplandecerá Su gloria” (Isaías 60:2, énfasis mío).

Una plaga expone quién verdaderamente adora a Dios con la ofrenda fragante de Cristo en sus vidas, o por el contrario, las cenizas del fraude. La iglesia falsa será revelada (Lucas 3:17) y comparada públicamente con la Iglesia verdadera. “Muchos me dirán ese día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios y realizamos muchos milagros? "Entonces les diré claramente:" Nunca os conocí; ¡apartaos de Mí, hacedores de maldad! ’" (Mateo 7:22, 23).

Eventos de esta magnitud y consecuencias incontrovertibles iluminan ante nuestros ojos a un Dios mucho más poderoso de lo que se imaginó originalmente. Él es una "ayuda eterna en tiempos de necesidad", involucrado en los asuntos del hombre, salvando a todos los que serán salvados, Aquel cuyo trabajo se extiende a todas las naciones. Él lidera el esfuerzo multinacional para construir una "Ciudad en una colina" y posiciona a la Iglesia para liberar poder certificado. Los perdidos se volverán a Él en masas y serán salvados. ¡Su poder no conoce límites y nada puede detenerlo! ¡Él es santo! Desde el punto de vista macro, permitió esta pandemia sólo para asegurarse de que Su pueblo esté preparado y advertido adecuadamente. Considere los siguientes versículos, que se cumplirán en el futuro, advirtiendo sobre el próximo Día del Señor:

He aquí, yo os envío al profeta Elías, antes que venga el día de JEHOVÁ, grande y terrible. (Malaquías 4:5, énfasis mío).

“En el cielo y en la tierra mostraré prodigios: sangre, fuego y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre antes que llegue el día del Señor, día grande y maravilloso. Y todo el que invoque el nombre del Señor escapará con vida, porque en el monte Sión y en Jerusalén habrá salvación, como lo ha prometido el Señor. Y entre los sobrevivientes estarán los llamados del Señor. (Joel 2:30-32, énfasis mío).

Una perspectiva micro: Considere cómo puede involucrarse

Todos debemos elegir cómo responderemos mientras evitamos el pánico. He aquí algunas formas de involucrarse:

  • Adórelo y escúchelo claramente
  • Pase tiempo de calidad en la Palabra y pase tiempo con sus seres queridos
  • Arrepiéntase por no ser siervo de Dios, no servir a los demás y mitigar los planes de Dios
  • Desactive todas las actitudes y mentalidades egoístas. ¡Considere sus caminos!
  • Purifique y limpie su corazón, reciba Su abundante gracia y perdón
  • Evalúe su nivel de preparación, planifique cómo se ajustará para estar listo
  • Permanezca alineado con Sus propósitos en la tierra para el Reino; escriba su visión y aclárela
  • Asegúrese de que la protección sobrenatural de Dios esté sobre su hogar (vea Éxodo 12)
  • Contribuya con su parte, asegurándose de ayudar a los demás, actuando de manera consistente con propósito y llamado divino
  • Reconozca su propósito de empoderar a otros; ¡ayude a su prójimo!

Algunos héroes han comenzado a surgir en medio de la guerra; en Italia, España y los Estados Unidos,  se cuentan historias de siervos sacrificados que han ido más allá para ayudar a otros. En el primer frente, y en lugares como la ciudad de Nueva York, donde se han reportado decenas de miles de casos y miles más sucumbieron a la enfermedad, un gran número ofrece su tiempo y energía. Los profesionales médicos continúan poniéndose en riesgo, trabajando las 24 horas para salvar vidas. Para combatir la escasez de médicos y trabajadores de la salud, ¡miles de ex enfermeras y médicos han salido de la jubilación para ayudar! Como Julia Marsh del New York Post escribió en su página web:

“En solo un día, mil médicos y enfermeras particulares y retirados respondieron al grito de ayuda del Ayuntamiento, ofreciéndose como voluntarios para unirse a la reserva médica de la Gran Manzana y ayudar a tratar a sus compañeros neoyorquinos afectados por el coronavirus”

Algunos estados han enviado ventiladores caros directamente a las zonas cálidas más vulnerables. El personal militar y la Guardia Nacional de los Estados Unidos han construido rápidamente hospitales completos y funcionales en las principales ciudades. Y las pequeñas empresas en todo el país se han intensificado para producir desinfectante para manos y entregarlo de forma gratuita. Muchos otros han donado barbijos, alimento para trabajadores de la salud y equipo de protección personal. Innumerables ejemplos de actos desinteresados ​​se informan día a día en la guerra contra este enemigo invisible. Entonces podemos ver que la crisis también trae a la luz lo mejor de mucha gente.

Una advertencia que puede salvarnos

Aunque solo es una pequeña partícula invisible, el coronavirus ha tenido una capacidad impactante para penetrar en todas las estructuras de la vida humana. En estos terribles momentos, la protección contra la amenaza de daño requiere un escudo efectivo. Afortunadamente, tal escudo protector ya está disponible, y se ofrece a todos los creyentes. Para verlo en acción, consultamos el libro de Éxodo, donde Moisés instruyó al pueblo de Dios a marcar cada marco de la puerta con la sangre del Cordero de la Pascua.

Convocó entonces Moisés a todos los ancianos israelitas, y les dijo: «Vayan enseguida a sus rebaños, escojan el cordero para sus respectivas familias, y mátenlo para celebrar la Pascua. 22 Tomen luego un manojo de hisopo, mójenlo en la sangre recogida en la palangana, unten de sangre el dintel y los dos postes de la puerta, ¡y no salga ninguno de ustedes de su casa hasta la mañana siguiente! 23 Cuando el Señor pase por el país para herir de muerte a los egipcios, verá la sangre en el dintel y en los postes de la puerta, y pasará de largo por esa casa. No permitirá el Señor que el ángel exterminador entre en las casas de ustedes y los hiera. (Éxodo 12:21-23).

Siguiendo las instrucciones como una orden militar, todos los que obedecieron salvaron la vida de sus primogénitos. Este relato mosaico es el "modelo" bíblico para la protección sobrenatural; sin embargo, algunos creyentes han caído no sólo en la enfermedad, sino en el pánico, igualmente amenazante. ¿En quién confiamos si no en Dios, que está por sobre todo? Deberíamos tomarnos el tiempo para escuchar y estar de acuerdo con Dios al recordar las promesas bíblicas, como el Salmo 91:

“Solo él puede librarte de las trampas del cazador y de mortíferas plagas, pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte! No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que acecha en las sombras ni la plaga que destruye a mediodía. Podrán caer mil a tu izquierda, y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará” (Salmo 91:3-7, énfasis mío).

¿Es el coronavirus una señal de juicio? El mundo caído en el que vivimos y la condición humana pecaminosa, desafortunadamente se traducen en enfermedad y padecimiento, a veces resultando en epidemias. Una conclusión más razonable a la pregunta del juicio divino puede ser esta: el coronavirus sirve como una advertencia épica de lo que vendrá; nos advierte sobre futuros juicios pendientes. Las advertencias y los juicios actuales no son lo mismo que el Día del Juicio final; están permeados por la gracia y el gran amor de Dios, extendiéndose y con la intención de salvar a los perdidos. John R. Schroeder lo expresa así en su artículo ¿Cómo juzgará Dios al mundo?:

Este es un juicio verdadero: la evaluación piadosa de la existencia humana con discernimiento justo y gran misericordia (ver Isaías 11: 3-4; Santiago 2:13). A diferencia de un juez humano de este mundo, ¡nuestro Juez nos ama! ¡Él dio Su vida por nosotros!

Un Dios omnisciente sabe cómo llamar nuestra atención al emitir una advertencia mundial. Al mismo tiempo Él prepara a Su Iglesia, y todos aquellos con capacidad de oírlo, escucharán la orden.

A medida que se acerca el momento final y los planes de Dios para el Último Día, la llamada del Cielo es más clara que nunca; ese llamado es para "¡estar listos!" Una bella Novia se transformará por completo y estará impecable, "así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable” (Efesios 5: 25-27, énfasis mío). ¡La Novia purificada se casará, unida a Cristo Rey cuando Él regrese victorioso!

A medida que el reloj sigue avanzando y el tiempo se acerca para el regreso del Rey, todos debemos elegir un curso de acción. Hay oposición satánica masiva manifestándose en paralelo, aunque siempre inferior a los propósitos de Dios. Esta contra-narrativa coreografiada por el príncipe de los cobardes, Satanás, fue formulada estratégicamente hace mucho tiempo para evitar que la mayor cantidad posible conozca y siga a Dios correctamente. Considere Apocalipsis 12, después de que Satanás fue desterrado del cielo:

“…Entonces el dragón se enfureció contra la mujer, y se fue a hacer guerra contra el resto de sus descendientes, los cuales obedecen los mandamientos de Dios y se mantienen fieles al testimonio de Jesús” (Apocalipsis 12:17).

Su rol en la construcción del reino de Dios, en un sentido amplio, es ser ahora mismo la sal y la luz de la tierra. Si no está seguro cuál es su función específica en el Cuerpo de Cristo, es hora de comenzar ahora mismo ese proceso de equiparse en la verdad y en el Espíritu. Únase a una iglesia bíblica fuerte, encuentre un mentor y comience a obedecer a Dios con toda su vida para que pueda comenzar a cultivar el fruto del Espíritu (Gálatas 5: 22-23). Se necesitan desesperadamente guerreros feroces y totalmente equipados, todos aquellos que seguirían a Cristo sinceramente, mientras Dios se prepara para humillar públicamente de nuevo a Satanás en el escenario global (Ez 28:15-18; Is 14:12-15; Lc 10.18). Desde este lugar cada ojo observará e irrevocablemente sabrá quién está a cargo del cosmos: ¡Dios!

Y si aún no conoce a Jesucristo personalmente, nunca es demasiado tarde para aceptarlo en su corazón, para hacerlo su Señor y Salvador. Simplemente diga: “Me arrepiento de todos mis pecados; Te invito a vivir en mí y gobernar mi corazón. Usa toda mi vida para traerte gloria. Elijo seguirte. Quiero ser convertido en un guerrero para Tus propósitos.”Cuando Lo invite a entrar, reciba el pleno conocimiento de un amor misericordioso e incomparable y una verdadera fuerza; entonces será salvo por el Único que puede salvar, tal como lo declaró Isaías hace mucho tiempo.

“Vuelvan a mí y sean salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay ningún otro” (Isaías 45:22).

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